MISIONES.UNO – En Pinamar, la investigación por el ataque a un joven de 17 años dio un vuelco cuando uno de sus mejores amigos confesó haber sido el responsable de la agresión. El adolescente herido permanece internado con un hematoma cerebral no quirúrgico.

El caso que conmocionó a Pinamar en los últimos días tuvo un desarrollo inesperado. Lo que en un principio se denunció como una brutal golpiza perpetrada por una patota de seis jóvenes terminó siendo una agresión cometida por uno de los amigos de la víctima, quien reconoció haberlo golpeado tras una discusión. El adolescente quedó detenido por orden de la fiscal Mónica Ferre.
Sebastián, padre del joven agredido, expresó su profundo dolor al conocer la verdad. “Me mintieron. Me quiero morir, no tengo palabras. Estoy decepcionado de ellos”, declaró con angustia, al tiempo que reveló que el agresor es un vecino de toda la vida. “Los llevaba a la cancha, yo los traía. Son amigos del barrio, vecinos, de al lado de casa”, relató.
La primera versión del hecho señalaba que Thiago había sido atacado por un grupo de jóvenes en el estacionamiento del muelle, durante la madrugada del sábado. Sin embargo, el análisis de las cámaras de seguridad y el testimonio de uno de los acompañantes derrumbaron esa hipótesis. El amigo confesó que “estaban jugando de manos, se calentó el otro y le pegó mal”, provocando la lesión con un codazo.
El padre de la víctima relató que enfrentó al acusado tras la confesión: “Hablé con él y le dije: ‘¿por qué no me lo dijiste de entrada?’, y se puso a llorar”.
Thiago sufrió un hematoma cerebral no quirúrgico y, debido a la gravedad de su cuadro, fue trasladado desde el Hospital Municipal de Pinamar al Hospital Bicentenario de Esteban Echeverría. Allí permanece internado, lúcido pero con múltiples golpes, mientras la Justicia avanza en la investigación para esclarecer completamente lo sucedido.

